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Economía de cola venezolana

Por: Haivanjoe NG Cortiñas

En el mundo animal algunos de ellos tienen cola, los que la poseen en su extremo y parte externa, es forma integral de su columna vertebral, misma que da sostén estático y dinámico al cuerpo; lo propio le acontece a la economía, el sector que la motoriza es su columna vertebral, que en el caso venezolano es el sector petrolero; pero a diferencia de los animales que tiene colas, cuando en una economía se observan colas, cortas o largas, como el pan nuestro de cada día, es señal de serios  problemas.

Eso le pasa a la economía venezolana de hoy, es una economía con agudas dificultades: colas para abastecerse de alimentos, colas para adquirir medicinas, colas para emigrar, colas para tomar transporte público, colas en los hospitales públicos, colas para comprar electrodomésticos, colas para comprar prendas de vestir, colas para comprar gas, colas para el éxodo hacia Colombia a adquirir bienes, colas para comprar dólares, colas hasta para no encontrar nada, y como si fuera poco, racionamiento en el agua potable y energía eléctrica.

Los problemas de la economía venezolana tienen dos causas inmediatas, repito, inmediatas, primero la caída de los ingresos fiscales hegemónicos, provenientes de los precios del petróleo, que llegaron alcanzar hasta más del 70.0% del total y aproximadamente el 90.0% del fondeo de las reservas internacionales que se originaban en las divisas por concepto de exportación de petróleo, y segundo, el agotamiento del modelo político/económico.

La deuda pública venezolana es una expresión del agotamiento de su modelo político/económico, al 2008 representaba el 23.4% del PIB; en cambio, al 2015 fue de 48.8% del PIB, las reservas internacionales ascendían en 2008 a US$42 mil millones, mientras que al 2016 es de US$12 mil millones, el servicio de la deuda externa para los mismos años fue de US$26 millones y US$4,254 millones, respectivamente.

Por su lado, la tasa de inflación al 2015 en venezuela alcanzó la cifra récord de 180.0%, según cifras que manejan organismos internacionales; aunque otras fuentes internas en venezuela la ubican por encima del 300.0%, la más alta del mundo, el tipo de cambio de su moneda, respecto al dólar norteamericano, se sitúa en el mercado no oficial en 1,758, el principal indicador económico, el PIB, su comportamiento muestra que la economía está visiblemente en  recesión, pues en el 2014 decreció en 3.9% y al 2015 en 5.7%, como una demostración inequívoca del estado de escasez generalizada en la que se encuentra venezuela.

En términos de pobreza y conforme a la encuesta de condiciones de vida, el número de pobres se ubica al 2015 en 72.0%, demostrativo de la caída del PIB y de las largas colas que se aprecian, para accesar a adquirir todo tipo de bienes y servicios.

Definitivamente, venezuela de hoy vive una crisis humanitaria, expresada en crisis masiva de escasez de los productos de primera necesidad, entre los que se incluyen las medicinas, tanto así, que hay ciudadanos de ese hermano país que languidece y hasta muere por desatención, ausencia de medicamentos y malnutrición, bajo ninguna circunstancia y excusa eso puede ser ignorado, deliberado o no.

En términos políticos, el modelo con vocación centralista y manifestaciones autoritarias, que en un momento brilló como ilusión de progreso y éxito, colapso porque se sustentó en los altos precios del petróleo en los mercados internacionales; al tiempo que provocó elevadas salidas de capitales nacionales y extranjeros, en adición a la caída de la inversión interna y externa en venezuela, razones que combinadas provocaron una recesión económica sin precedentes inmediatos.

Cuando la confianza en el modelo político/económico se pierde en un país, no hay forma de salir de su penumbra desde la perspectiva de una política económica, podrían en ocasiones haber señales de salida a la crisis, incluso a ritmo de salsa, eso será solo parte de las ganas, la venezuela de hoy no tiene salida con el actual modelo, más tarde que temprano o más temprano que tarde, tendrá un final y tal vez hasta dramático, que le costará no menos de tres años para iniciar su recuperación, esto solo bajo el escenario de la conciliación nacional.

Naturalmente, lo altamente improbable es una posibilidad, el milagro es uno de ellos, si sube el precio del petróleo en los mercados internacionales sería el salvavidas venezolano; pero aun así con alta dosis de ilusión de progreso.

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