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Estados Unidos: no siempre la voz del pueblo es la voz de Dios

Por Humberto Salazar

A estas horas las proyecciones de las elecciones de los Estados Unidos reflejan un resultado incierto, no esperado, contradictor de todas las encuestas, que podrían llevan hasta la Casa Blanca al candidato republicano Donald Trump.

Es que el odio al llamado ¨stablishment¨ que ha encarnado Trump durante mas de año y medio ha penetrado hasta el tuétano del norteamericano común, que han sido capaces de salir a votar en contra de lo que ha sido por años el llamado sueño americano.

Estamos frente a una persona que nunca en su vida ha ocupado un cargo público, con evidentes falencias en el conocimiento sobre política internacional, papel de los Estados Unidos en el mundo y una enorme responsabilidad, como la principal potencia del mundo, en el mantenimiento de la paz mundial.

El resultado de las elecciones norteamericanas se suma a una seguidilla de derrotas de las encuestas en lugares como el Reino Unido, donde el Brexit ganó el referendum, así como también la consulta donde el pueblo colombiano dijo que no a la paz con las FARC firmada por el Presidente Juan Manuel Santos.

No hay dudas de que la clase política en el mundo esta siendo cuestionada por los electores, el llamado voto oculto, aquel que no se expresa en las encuestas, parece haberle dicho que no al proyecto demócrata que encabeza Hillary Clinton, con lo que se les cierran las puertas de la Casa Blanca a la primera mujer que encabeza una boleta presidencial de uno de los partidos tradicionales de los Estados Unidos.

La derrota de los demócratas marca el final de un gobierno, que como el de Barack Obama, puedo rescatar la economía de los Estados Unidos del desastre donde lo dejaron los gobiernos del Presidente George Bush, estabilizarla y devolver la confianza a los inversores, de modo que los índices económicos publicados recién la pasada semana son sumamente positivos.

Este es otro de los axiomas que caen derrotados en las elecciones norteamericanas, debe haber mucha rabia en la gran masa de votantes de ese país, cuando votan en contra del partido gobernante cuando las cifras de desempleo han bajado al 4.9% y el crecimiento de la primera economía del mundo se ubicó en un fuerte 2.8% en el tercer trimestre de este año.

Lo mas peligroso de todo esto, es que la sociedad norteamericana queda fraccionada y dividida, liderada por el candidato que mas confrontó a los migrantes extranjeros, musulmanes, mujeres, minusválidos y todo tipo de personas diferentes, los que desde dentro comenzarían a sentir la presión de los que se han creído que estas personas, por ser diferentes, se merecen ser excluidos.

No es la primera vez que grandes naciones del mundo han apostado por la elección de candidatos populistas, que se caracterizan por decir lo que las masas quieren escuchar, pero que son imposibles de lograr en la practica, con la consecuente presión e insatisfacción que sigue al éxtasis de las decisiones funestas que muchas veces se presentan en el sistema democrático.

Esta es la derrota de Hillary Clinton y su proyecto, castigada por una presencia publica de muchos años, que la llevó a ella y su esposo Bill, por un periplo desde la gobernación del estado de Arkansas, pasando por la Casa Blanca, a ella senadora del estado de Nueva York, Secretaria de Estado del gobierno de Obama y candidata del Partido Demócrata.

Escándalos de todo tipo han perseguido a esta pareja por años, desde su ejercicio profesional como abogados, hasta el manejo de fondos cuestionados por la Fundación Clinton, donados por instituciones y gobiernos que pudieron recibir favores del Departamento de Estado en los años en que Hillary dirigía las relaciones internacionales de los Estados Unidos.

Para tener una idea de la incertidumbre que invade al mundo en estos momentos, solo hay que echar un vistazo a la reacción de las bolsas de valores asiáticas, que ya están abiertas, cayendo estrepitosamente los índices en Japón, Shangai y Hong Kong, el Dow Jones a futuro esta perdiendo 700 puntos y el peso mexicano esta cayendo cerca del 10%.

Lo que ningún analista serio esperaba, que Donald Trump se convirtiera en presidente de los Estados Unidos será una realidad, las matemáticas electorales del peculiar sistema de elección norteamericano practicamente lo confirman, no solo gana con los votos del colegio electoral que lo elegirá oficialmente, sino que también esta ganando en el voto popular.

Un triunfo inesperado de un populista con tendencia fascista; irreverente, irrespetuoso y enfrentado a la base de su propio partido, el que solo fue un instrumento para presentar su candidatura, ya que no tiene ninguna relación con los que manejan el GOP en Washington, los analistas nos equivocamos totalmente al analizar la situación con los instrumentos políticos aprendidos en la tradición.

Solo esperamos que el mundo no tenga que pagar lo que podría ser un terrible error por parte del pueblo norteamericano, porque si de algo estamos mas que seguros, es que no siempre la voz del pueblo es la voz de Dios.

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