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Los Demócratas engañan y maltratan a los hispanos dentro y fuera de los Estados Unidos

Por Virgilio Rodríguez

En el estado de California, después de una primaria no partidista, dos Demócratas están compitiendo para reemplazar a la senadora Barbara Boxer. En julio pasado, una de ellas, la representante hispana Loretta Sánchez, dijo que el presidente Obama había apoyado a su rival, Kamala Harris, porque ella, al igual que el presidente, es negra. Viniendo de una congresista del propio partido del presidente, la implicación es tanto inquietante como sorprendente. Por un lado, ningún presidente de los Estados Unidos debe practicar la discriminación racial. Por otro lado, se supone que el Pres. Obama y los Demócratas son “pro-hispanos”, o por lo menos propugnan por un control fronterizo “relajado” y una aplicación indulgente de las leyes de inmigración, lo cual se supone beneficia a muchos hispanos.

Una inspección detallada de las propuestas de inmigración de los Demócratas revela un gran engaño. Ellos ofrecen lo que saben que no pueden cumplir, porque será bloqueado por tribunales o por el Congreso. De esta forma, los Demócratas se congracian con los posibles beneficiarios, mientras evitan las consecuencias políticas de la implementación de sus propuestas, si realmente fuesen aplicadas.

La Acción Ejecutiva del Presidente Obama sobre Inmigración del 2014 es un ejemplo. Él ofreció a unos 4 millones de residentes ilegales (de un total de alrededor de 11 millones) un estatus legal temporal, con la posibilidad de obtener permisos de trabajo. Sin embargo, un tribunal de distrito federal lo bloqueó en todo el país, luego de un rápido desafío por parte de 26 estados. Eventualmente, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos permitió que la sentencia de primera instancia se mantuviera firme, poniendo fin a los planes de Obama por el resto de su mandato. El presidente y los Demócratas obtuvieron publicidad y buena voluntad de los posibles beneficiarios, pero los propios inmigrantes no obtuvieron nada. Al mismo tiempo, el Pres. Obama ha continuado con sus deportaciones, que totalizaron más de 2 millones y medio durante los primeros 7 años de su mandato, más que cualquier otra administración en la historia.

La candidata presidencial Demócrata, la ex-Canciller Hillary Clinton, está generalmente de acuerdo con el enfoque a la inmigración del Pres. Obama, aunque parece favorecer la reducción de las redadas de inmigración. Ella también promete – dentro de sus primeros 100 días en el cargo – someter legislación que permitiría a la gran mayoría de los residentes ilegales permanecer en los EE.UU. con una senda hacia la ciudadanía plena. Pero en gran medida ella sigue una propuesta bipartidista adoptada por el Senado en el 2013, la que nunca fue aprobada por la Cámara de Representantes.

Tomando en cuenta que hay escasas probabilidades de un cambio significativo en la composición de esta Cámara después de las elecciones de este año (y si fuese elegida, la ex-Canciller Clinton probablemente perdería escaños de Representantes en sus primeras elecciones de medio período, como lo hacen la mayoría de los presidentes) es extremadamente improbable que sus propuestas de inmigración se pongan en práctica. Así pues, la ex-Canciller Clinton también se congracia con los grupos pro-inmigrante a base de ofrecer lo que ella sabe que no puede entregar.

Perturbadoramente, parece que el sesgo anti-hispano de los Demócratas que fue implicado por la Representante Sánchez también se manifiesta en la política exterior. Esto se observa en la isla caribeña de La Hispaniola, que tiene esencialmente un lado negro y otro hispano. La República Dominicana – donde el primer asentamiento hispanoamericano fue fundado por Colón poco después de su primera llegada en 1492 – ocupa los dos tercios orientales, mientras el resto es ocupado por Haití, país fundado en 1804 por ex-esclavos africanos después de una sangrienta rebelión contra los franceses, seguida de un genocidio de la población no negra. Inicialmente los negros (haitianos) intentaron pero no lograron apoderarse de toda la isla. Eventualmente llegaron a gobernar al lado hispano con puño de hierro durante 22 años, hasta que los hispanos (dominicanos) declararon su independencia en 1844, y resistieron invasiones masivas de Haití por 12 años más.

Haití era inicialmente más rica, pero desde entonces se ha quedado muy atrás. Hoy, los haitianos violan las fronteras dominicanas, arrebatan empleos, deprimen los salarios y congestionan servicios públicos vitales como hospitales y escuelas en detrimento de los hispanos pobres (tasa de pobreza = 32,4%) y desempleados (tasa de desempleo = 14%). La administración Obama (con el apoyo tácito de la ex-Canciller Clinton, que a través de su Fundación es un cuasi gobierno en Haití) ha alentado al sacrificio de los hispanos pobres, ejerciendo presión sobre las autoridades dominicanas para impedir la aplicación de las leyes de inmigración dominicanas. Cuando en 2013 el Tribunal Constitucional dominicano ratificó una ley que desde 1939 excluía a los hijos de residentes ilegales del derecho a la ciudadanía dominicana, los Demócratas con sus “aliados” en los medios se unieron a organizaciones financiadas por Soros acusando falsamente a los hispanos de racismo y “desnacionalización” de los haitianos.

Más recientemente, las actividades anti-hispanas del eje Clinton-Obama tomaron un giro extremadamente peligroso. La Administración de Obama presionó secretamente al gobierno dominicano para que firmara un “tratado de cooperación” que crearía un marco legal para la ocupación militar del lado hispano. Permitía a un número ilimitado de tropas estadounidenses, con plena inmunidad diplomática y armamento ilimitado, ocupar cualquier área del lado hispano, apoderándose de cualquier aeropuerto, puerto, puente, e incluso del espectro radiofónico, todo por un tiempo ilimitado. Afortunadamente, el Tribunal Constitucional dominicano bloqueó este “tratado”. Teniendo en cuenta lo mal que ha salido la cuasi-ocupación de Haití y la pésima gestión asociada con la Fundación Clinton, el pueblo hispano de La Hispaniola parece haber evitado una bala fatal que le tiraron los Demócratas

En resumen, los Demócratas engañan a los hispanos con promesas que no pueden cumplirse, y muestran abierto favoritismo hacia otro grupo, cuando éste entra en conflicto con los hispanos, ya sea en los Estados Unidos o en el exterior. Los votantes hispanos NO deberían apoyar a los Demócratas.

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