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Para variar de los “ninis” a “sisis” un esfuerzo en tres frentes

Por Humberto Salazar

Las palabras del Presidente Danilo Medina en la Cumbre Iberoamericana este fin de semana en Cartagena de Indias, se centraron en uno de los problemas centrales en esta época de transición económica y social por la que claramente esta transitando la humanidad, la existencia de una generación de jóvenes, entre los 15 y 24 años, que por diversas circunstancias ni estudia ni trabaja.

Son los llamados “ninis” en los informes de los organismos internacionales, palabra que viene del inglés “Neet” sigla que quiere decir “Not in employment, education or tranining”, término que se comienza a usar hace ya unos años en en el mundo desarrollado.

En Japón, por ejemplo, hay miles de jóvenes que no salen por años a la calle, se pasan la vida dentro de un apartamento pegados a una computadora y a la televisión, dependiendo de sus padres o de las ayudas sociales del gobierno, algo parecido sucede en otros países del llamado primer mundo.

En Latinoamérica y España se les denomina “ninis” (ni estudian, ni trabajan) y se van convirtiendo en un problema importante, porque son un reflejo de serios problemas sistémicos que afectan la base social de nuestros países, y se necesita un enfoque adecuado para tener una aproximación correcta a este problema que plantee soluciones para el futuro.

El Banco Mundial publicó un informe que tituló: “Ninis en América Latina, 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades” donde detalla, lo que a juicio de los que realizaron el estudio, son las causas principales por las que toda una generación de jóvenes en nuestra región ya comienza a denominarse la ¨generación perdida¨.

Identifica este informe a los “ninis” latinoamericanos, como hijos de familias pobres, desertores escolares en los primeros niveles de enseñanza, de sexo femenino en su mayoría (66%), muchas de estas niñas estuvieron embarazadas siendo menores de edad y definitivamente su falta de educación les impide insertarse en el mercado laboral.

Otros hijos de familias de mayor poder económico, se convierten en ¨ninis¨ por vivir en una familia desestructurada, donde los padres no tienen tiempo para orientarlos en la edad mas crítica del ser humano, aquella donde tiene que tomar decisiones para el futuro de su vida, o en otros casos se encuentran sobre-educados en medio de una sociedad que no les brinda oportunidades.

Son muchas las soluciones que se han propuesto para evitar que este grupo siga creciendo en los países donde se presenta este problema, aunque en términos prácticos habrá variaciones dependiendo del nivel social y económico del lugar de que se trate, pues los ¨ninis¨ se han convertido en un fenómeno global, y pueden manifestarse en las calles con el ropaje de indignados con el sistema o vestidos de delincuencia organizada.

Decía el Presidente Danilo Medina, en su mensaje de este fin de semana en Colombia, que lo mas importante es garantizar a los 20 millones de jóvenes calificados como ¨ninis¨ en nuestros países, que tengan acceso a educación de calidad y posteriormente a un empleo dentro del mercado formal de trabajo, que les permita progresar y construir un futuro para ellos y para sus familias.

Dice un refrán que muchas veces ¨en el problema esta la solución¨, y en este caso pareciera que en las mismas palabras, educación y empleo, estaría gran parte de la solución para estos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Se hace mas que necesario elevar la calidad del contenido educativo en nuestros países, aumentando el acceso a los hijos de los grupos vulnerables y mas pobres de la sociedad, a un sistema que les permita conectar lo que aprenden con el mundo real.

A la generación de jóvenes denominados “milenials”, les ha tocado vivir en un mundo donde la palabra cambio e innovación se ha convertido en una realidad que viven cada día, por lo que el futuro se hace cada día mas oscuro y se llena de mas incertidumbre.

¿Cuántos jóvenes piensan, al palpar la desigualdad social y el desempleo que afecta a miles de mayores que ellos que aun con un título en la mano han fracasado en la sociedad moderna, que no vale la pena estudiar porque de todos modos terminará siendo un desempleado, como lo es su padre o su madre, o realizando tareas que no tienen nada que ver con los estudios universitarios, tomando como ejemplo a muchos de sus familiares y conocidos?.

Entonces en el problema, que es la falta de motivación y frustración que invade a grupos importantes de nuestras sociedades, en el problema, que es el no ingreso al mercado laboral al final de los estudios formales, está la solución, que es vincular lo que se enseña con lo que necesitarán nuestros países en el futuro próximo.

Hacer las variaciones necesarias en el sistema educativo formal, para convertir los “ninis” en “sisis”, tal como decía Danilo, es una precondición para dejar atrás la calificación de “generación perdida” que ya comienza a acompañar a esos millones de jóvenes, los cuales, unas veces recurren al delito para sobrevivir, la contemplación extrema en casa de sus padres, y en casos extremos en el suicidio al no encontrar sentido a sus vidas.

El ingreso al mercado laboral formal, está íntimamente relacionado con que seamos capaces de alinear los profesionales y técnicos que formamos en las escuelas y universidades, con las necesidades a futuro que tendrán nuestras empresas y la economía en general.

No es posible que la República Dominicana siga entregando desde sus escuelas de educación superior, a muchachos y muchachas que no tienen posibilidad de ingresar a un empleo, por haber elegido carreras que en unos casos no poseen el nivel de calidad suficiente para competir en un mercado global y competitivo.

Pero tampoco podemos engrosar la legión de “ninis” que ya estudiaron, pero que sus conocimientos están dentro de un mercado saturado en áreas de conocimiento a las cuáles no les cabe ni un solo profesional mas.

Ya hemos identificado dos frentes importantes que, en términos generales, han ayudado a construir el ejército de “ninis” que pueblan las calles de nuestro país y otros similares al nuestro, el tercero no depende de los gobiernos, esta inserto en el centro de la estructura social que nos hemos dado los seres humanos.

Y esta última afirmación debe llamar la atención hacia la tercera causa principal para la existencia de los llamados “ninis”, la existencia de familias destruidas, desestructuradas, monoparentales o demasiado ocupadas para evitar que las pantallas de las computadoras, teléfonos móviles, juegos digitales o la televisión, sustituyan las responsabilidades de los padres en orientar a los hijos que tienen la obligación de guiar en los años difíciles de la adolescencia.

Trabajar esa tríada, son puntos esenciales para convertir los llamados “ninis” en “sisis”, un tema vital para el futuro de nuestras naciones.

 

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