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Guardias y policías: disciplina

Por Manuel Hernández Villeta

Es muy peligroso introducir  a los guardias y a los policías en el debate político-partidista, económico y social. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional tienen roles bien determinados por la Constitución y sus reglamentos internos. No metamos a los organismos de seguridad a realizar actividades para las cuales no fueron creados.

Politizar a los miembros de las milicias es un dardo muy peligroso. La historia dominicana es clara hacia donde viró el país cuando militares y policías fueron utilizados con finalidades políticas, de grupos oficiales o de opositores. Trujillo salió de esa lucha civil que arrastró a los militares buscando una salida, que fue una pesadilla.

En el gobierno de los doce años del doctor Joaquín Balaguer la Policía fue un organismo de persecución política. En todos los cuarteles se podía leer la inscripción de que el comunismo era un enemigo de la familia dominicana, y  que el mejor comunista era uno muerto, o que los opositores eran enemigos de la Patria. En la punta de los cañones de los fusiles de los militares se exhibía una banderilla roja, símbolo del Partido Reformista.

 Soy contrario a que se permita la violación de lo que dicta la Constitución en torno a que  policías y  militares constituyen agentes de   cuerpos no deliberativos, y que por consiguiente no están para dar opiniones sobre problemas nacionales, sino para preservar el orden,  la paz y la integridad  de la República Dominicana.

Si la indisciplina llega a las fuerzas armadas y a la Policía entonces se estará fraccionando a la sociedad dominicana, en una acción donde todos tendremos que perder. Valga aclarar que la Policía es un organismo civil armado, auxiliar de la justicia, pero como ente de seguridad tiene leyes que lo asemejan a la disciplina militar.

A largo plazo, y lo he escrito en innúmeras ocasiones, soy partidario de que se haga la reforma constitucional que sea necesaria para que los militares y los policías tengan derecho al voto. Esto incluye que se les permita fijar públicamente su criterio sobre temas de la actualidad dominicana. Para ello tienen que ser cambiadas disposiciones constitucionales e introducir nuevos postulados.

Hasta que no se haga una reforma constitucional  y en la ley orgánica de la Policía o las Fuerzas Armadas, hay que respetar las disposiciones vigentes: los integrantes de los organismos de seguridad no son deliberativos, y no pueden estar fijando públicamente su opinión sobre temas políticos, sociales y económicos.

La disciplina se impone con medidas drásticas, o se corre el riesgo de la anarquía.  Todo el que ahora mismo es militar o policía debe cumplir con la ley, y si quiere opinar sobre política y ser partidario que pida su baja y se meta en un partido político. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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