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¡En política la edad no es impedimento!

Por Jesús M. Guerrero

La aspiración presidencial de Hipólito Mejía, ya es de conocimiento público, como es normal, ha generado un ambiente competitivo y las especulaciones malintencionadas para hacer creer que su edad sería un impedimento; evitando que el PRM pudiese escalar los resortes del poder. Lo cual, no es más que un pobre argumento ante su intensa e indetenible agenda de trabajo.

La edad no es obstáculo alguno cuando se estudia la historia contrafactual dominicana, Joaquín Balaguer quien fuese presidente en diversas ocasiones; acumulando 24 años al frente de la cosa pública, en el lapso de tiempo comprendido entre 1960 hasta 1996 de manera interrumpida por lo que fuera en el pasado el PRD.

También podemos ver el caso del extinto líder José Francisco Peña Gómez, aunque su paso terrenal ni político fue tan longevo comparado con la cabecilla del reformismo. Su entrada en la escena política data desde la caída del régimen que suprimió las libertades democráticas y concluyó en el 1998 producto de la enfermedad que finalizó su vida; su existencia terrenal concluyó con su aspiración y conquista de la alcaldía del D.N.

Con Juan Bosch ocurrió algo parecido, con 54 años de edad subió las escalinatas del Palacio Nacional, siendo el primer presidente electo democráticamente después de la caída del trujillismo; para luego ser depuesto por el golpe de Estado que castraría el proceso de democratización del país. Para 1966 vuelve a ser candidato por el PRD en el tristemente célebre matadero electoral y en 1973 fundó el PLD, siendo candidato sin éxito a la primera magistratura de la República en los comicios del 1978, 1982, 1986, 1990 y 1994; la última vez tenía 85 años.

Es cierto que los cambios sociales son logrados por los esfuerzos incansables de la juventud, pero no es menos cierto que la edad avanzada sea un factor para descartar a un político de las condiciones de Hipólito Mejía; más bien parece un ataque político antes que una crítica constructiva y fundamentada. Es el último referente de éxito electoral de la oposición, y producto de su fuerza política se ha constituido como el líder del sector que adversa al conservadurismo encabezado por Leonel Fernández.

Ya que nos encanta reflejar nuestra debilidades institucionales ante las facilidades anglosajonas; el fenecido presidente norteamericano Ronald Regan residió con 70 años en la Casa Blanca y aun continua siendo el referente por excelencia de los republicanos.

El único presidente norteamericano que pudo ostentar; durante cuatro periodos consecutivos el cargo de comandante en jefe, fue Franklin Delano Roosevelt. Al momento de obtener su primera victoria electoral tenía 51 años y para 1945 murió en el cargo con 63 años.

La antigüedad en política no se refleja únicamente en la edad, también debemos ver el aspecto ideológico y en ese punto es que muchos exhiben su talón de Aquiles. Desde que se alzó con la banda presidencial en el 2000, el expresidente Mejía ha demostrado con su accionar que no debe ser subestimado ni enfrentado con dudas.

En la actividad proselitista, la edad no es impedimento alguno, no se es ni muy joven ni muy viejo. Cada intervención de Hipólito Mejía anima a sus seguidores y exacerba a sus detractores; cosa que demuestra que genera reacciones a favor y en contra, requisito obligatorio para todo aquel que sea considerado un líder político. Los liderazgos no se consiguen con descalificaciones, sino con los votos que legitiman a los dirigentes políticos.

La siguiente frase es bastante acorde con lo expuesto en este artículo: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.” Pablo Picasso.

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