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Albert Pujols imprimió sello especial a los 600 jonrones

Un bateador tan especial como Albert Pujols tenía que imprimirle un sello personalísimo al histórico capítulo que protagonizó el sábado en Anaheim, al llegar a 600 jonrones en su carrera en las Grandes Ligas.

Pujols se convirtió en el noveno bateador, únicamente, con seis centenares de cuadrangulares en las Mayores, el tercero de origen latinoamericano en esa lista y apenas el segundo nacido en la región.

Su tablazo, un grand slam, resultó tan especial como él. Jamás un miembro de la brillante cofradía había completado la cuenta con una conexión así, con las bases llenas.

Jim Thome consiguió dos hombres en circulación, cuando lo hizo. Hank Aaron, Babe Ruth, Alex Rodríguez, Willie Mays y Ken Griffey Jr. encontraron solamente uno. Barry Bonds y Sammy Sosa no hallaron gente en las almohadillas al lograr la hazaña.

También quiso el destino que Pujols imprimiera de dos maneras el nombre de su República Dominicana en el libro de récords.
Los tres latinos que han alcanzado la cifra tienen sangre quisqueyana en las venas, aunque uno de ellos, Rodríguez, nació en Estados Unidos. Pero ni Sosa ni A-Rod, sus antecesores en el club, habían disparado el bambinazo definitivo contra alguno de sus compatriotas.

Pujols pescó un envío bajito de Ervin Santana en cuenta de 1-2, para jalar la pelota hacia la línea de la izquierda y barrer las bases.

“Bueno, yo no soy el único a quien él se la ha botado, ¿saben?”, respondió Santana en el clubhouse de los visitantes, en el Angel Stadium, de acuerdo con The Associated Press. “Probablemente yo sea el integrante número 599 o 600 en ese club”.

En realidad son 386 miembros. Esa es la cantidad de lanzadores diferentes a quienes Pujols le ha desaparecido un pitcheo.

Rodríguez se la sacó a Shaun Marcum, el 4 de agosto de 2010, en el Yankee Stadium de Nueva York, entonces su casa. Sosa redondeó los 600 en el Ballpark de Arlington, con el uniforme de los Rangers, el elenco con el que dio su primero y también su último cuadrangular, y lo hizo precisamente ante los Cachorros, la divisa con la que ganó mayor fama. Su víctima, aquel 20 de junio de 2007, fue Jason Marquis.

Los 386 serpentineros castigados por Pujols son apenas una entre muchas cifras que bordean la gesta del inicialista y designado de los Ángeles, que ha conectado jonrones contra los 30 equipos de las Mayores, en 37 escenarios diferentes.

“Estoy feliz por él”, aseguró Santana. “Me siento contento de que finalmente lo haya logrado”.

A-Rod es el más joven en haber llegado a ese total, a los 35 años y 8 días de nacido. Todos sus tablazos fueron en la Liga Americana. Aaron ha sido el más joven en lograrlo en la Nacional, a los 37 años y 80 días.

Babe Ruth fue quien lo consiguió más rápidamente, en sólo 2,044 juegos y 6,821 turnos, todos en la Americana. Bonds tiene la marca en la Nacional, con 2,395 encuentros y 8,211 viajes.

Pujols ha dividido su cosecha. Dio 445 vuelacercas en el viejo circuito y 155 en el joven. Necesitó 2,477 compromisos y 9,341 oportunidades, a los 37 años y 138 días de nacido.

Es casi la misma edad de Bonds, al momento de atravesar el portal de los seis centenares. Lo que permite pensar en la siguiente parada: los 700.

Únicamente Bonds, Aaron y Ruth han traspasado esa raya. La edad, que el primero logró engañar con medicamentos, es el gran obstáculo en la recta final de toda carrera.

Pujols lo sabe. Su producción no ha sido igual en sus años en Anaheim, en comparación con su brillante reinado en San Luis, donde dejó una línea increíble de .328/.420/.617, con 1,329 impulsadas en 11 campeonatos, un OPS de 1.037 y 170 de OPS ajustado.

El nativo de Santo Domingo no cierra con un average sobre .300 desde 2010 y su promedio de embasado ha ido bajando progresivamente en las últimas siete zafras, casi de modo ininterrumpido, pasando de .414 en aquel 2010 a .299 en este 2017.

Pero la capacidad para conectar con poder sigue allí, todavía. En 2015, a los 35 años de edad, sacudió 40 bambinazos, y en 2016 agregó 31, con 119 empujadas.

Incluso en este torneo, en el que batea para .249/.299/.410, tiene una proyección de 115 remolques, en caso de mantener el ritmo actual.

Pujols no necesita, sin embargo, agregar nuevos blasones a su enseña. Apenas necesita 17 dobletes más para superar los 628 de Aaron, el líder de ese departamento en el clan de los que muestran 600 cuadrangulares, y entre las nueve leyendas de las que ya forma parte, es quien en menos ocasiones se ha ponchado, sólo 1,091 veces, menos de la mitad que, por ejemplo, Sosa, Thome y A-Rod.

Su control del swing es casi tan notable como el respeto que los contrarios sienten por él: también es el que ha recibido más bases por bolas intencionales, después de Bonds.

“Haber podido hacer esto delante de mis aficionados, enfrente de mi familia, es algo muy especial”, declaró Pujols a MLB.com, tras completar la faena. “Estoy feliz de ser parte de esta lista”.

Dentro de no mucho tiempo será parte de otra más: la de jugadores latinos con una placa en Cooperstown. Le espera el Salón de la Fama. Con datos de Las Mayores

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